La historia de lo que actualmente podemos definir como un patrimonio para Chile inicia en la segunda mitad del siglo XIX, época en la que Benjamín Vicuña Mackenna plantea las transformaciones urbanas de la ciudad de Santiago y da pie a la canalización del Río Mapocho, compromiso que estuvo a cargo de un grupo de hombres trabajadores de la piedra, los canteros.

Ellos migraron desde Europa y se establecieron primeramente en el Cerro San Cristóbal para la explotación masiva de estas canteras; con el tiempo corrió la voz de que en un lugar llamado Colina los Cerros Pan de Azúcar y La Pedregosa guardaban en su interior piedras de mayor calidad, fue allí que siete familias tomaron la decisión de iniciar su vida en estos terrenos y se convirtieron en los antepasados de una tradición de 400 años grabada en las calles Londres y París de Santiago Centro, La Catedral Metropolitana, El Puente Cal y Canto, y el Palacio de la Moneda, entre otros.

Corporacion de Arte y Cultura de Colina

Esta breve historia fue parte de lo narrado durante la ruta “ las Canteras” que tuvo lugar este 26 de mayo para celebrar el Día del Patrimonio; en un recorrido que abarcó la visita a telares artesanales de canteros, dos talleres pertenecientes a las familias originarias Oñate y Vergara, la observación de herramientas de trabajo antiguas en el oficio y un paseo por el Cerro la Pedregosa en donde los participantes de la actividad pudieron compartir junto a los canteros una merienda en su lugar actual de trabajo.

Así mismo pudo conocerse diversidad de datos curiosos con respecto al oficio; todos los canteros actuales son descendientes de las siete familias naturales y solo pueden ejercer esta profesión los hombres, quienes suelen sufrir de tendinitis y hernias lumbares por el esfuerzo que exigen a su cuerpo, sin embargo ellos continúan su labor a pesar de los males,  pues tal y como describe el cantero Alfredo Vargas: “Ser cantero es una bendición porque somos libres y tenemos el privilegio de tallar las piedras”. Libres, ya que no tienen un horario definido para trabajar y de hecho su ritmo de vida cuenta con colación y desayuno en momentos que no concuerdan con la rutina diaria de los citadinos.

El oficio de los hombres que han entregado una identidad a la ciudad de Santiago de Chile, fue reconocido, tras una larga lucha, en el año 2017 como Patrimonio Cultural en la categoría de Zona Típica y Monumento Histórico, siendo este 2018 el primer año en celebrarse una ruta para que los chilenos conozcan la historia detrás del tallado de las piedras.

Las Canteras de Colina es el lugar en donde se trabaja de manera integral la piedra entendiendo por esto su extracción, labrado y trabajo artesanal que se entremezclan con un modo de vida rural en talleres y lugares de desbaste dándole una notable singularidad en el actual siglo XXI.

Fotografías de Jean Pierre Ruiz.